A dos años del estallido de la guerra entre Israel y Palestina, y del inicio del genocidio contra el pueblo palestino, Gaza  sufre una catástrofe humanitaria. Más de 40 mil personas han perdido la vida, millones han sido desplazadas, y quienes aún resisten lo hacen sin agua, sin alimentos y sin un medioambiente sano para vivir porque  también hay una devastación ecológica sin precedentes. 

Palestina libre

Hoy, la sociedad y el medio ambiente están en crisis.

Greenpeace, como una organización que lucha por la vida y la justicia no podría hablar solo de impactos ambientales de la guerra entre Israel y Palestina, sería quedarnos cortos ante el atropellamiento social, pero ambas, lucha social y justicia ambiental,  van de la mano.

¿Cómo se relaciona la justicia ambiental con la justicia social?

La lucha ambiental y la social se interceptan entre sí, ya que para vivir en plenitud, el ser humano no solo necesita garantizar sus derechos, sino también un medio ambiente seguro y limpio donde habitar.

Desde Greenpeace, alzamos la voz porque creemos que la lucha ambiental debe ser interseccional, es decir que se entrelaza y tiene impacto en lo social y en lo cotidiano. Lo que ocurre en Gaza es una expresión de cómo la guerra, el extractivismo y la desigualdad operan como un mecanismo de violencia.

Greenpeace Indonesia holds a peaceful protest in front of the United States Embassy in Jakarta as a form of solidarity with Gaza civilians.
In an action titled “Stop Genocide, Peace Now”, Greenpeace called for an immediate end to the war and violence against civilians, and urged full access for humanitarian aid that has been restricted so far. This call is part of a global wave of voices demanding peace and protection of human rights for civilians in Gaza.
© Dhemas Reviyanto / Greenpeace

Ecosistemas en Gaza: una catástrofe sostenida

Es importante precisar que la devastación ambiental en Gaza no comenzó en octubre de 2023. Un informe de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, (UNRWA por sus siglas en inglés) publicado en mayo de 2025, advierte que los ecosistemas de Gaza han estado en riesgo desde 2007 por las ofensivas militares constantes. 

A esto se suma la rápida urbanización, la altísima densidad de población y un contexto político que hace casi imposible adaptarse a los impactos del cambio climático. Por eso, la guerra ha profundizado todas estas vulnerabilidades, dejando al territorio al borde del colapso ecológico.

Greenpeace Spain and "Unmute Gaza" display an illustration made by the American visual artist Shepard Fairey “Obey” in the Reina Sofía museum in Madrid to call for an immediate ceasefire in Gaza.
The illustration, showing a Palestinian child covered in blood with the caption «Can you hear us?» and the sign «unmute» in the centre, is based on the image taken by Gazan photojournalist Belal Khaled and is one of dozens of works that, since the "Unmute Gaza" movement started, have been made by 30 visual artists from around the world to pay tribute to the photographers and journalists who report from Gaza risking their lives.
© Mario Gomez / Greenpeace

Esta destrucción no solo es producto directo de los bombardeos. Ante la falta de energía, la población ha tenido que talar árboles para poder cocinar o calentarse  durante el invierno porque al haber un Estado ausente y ante una situación extrema en donde no se garantizan ni los más elementales derechos, como el derecho a la vida,  la conciencia ecológica se queda en segundo plano.

Genocio y ecocidio en Gaza: la opresión ambiental

En Gaza, la violencia que destruye la tierra también destruye los cuerpos, las comunidades y los modos de vida. La ocupación israelí no solo arrebata derechos humanos fundamentales, sino también derechos ecológicos básicos como el acceso al aire, agua y suelos limpios.

La guerra en Gaza no solo es genocida, también es ecocida, y el ecocidio en este contexto es una estrategia de dominación. Cuando se bombardean granjas y olivos, se envenena el suelo o se impide el acceso a vertederos de basura, no se trata solo de “daño colateral ambiental”, sino de un ataque directo a la posibilidad misma de vivir.

Desde esta perspectiva, hablar de justicia ambiental sin justicia social es imposible, y la opresión ambiental no es un tema aislado sino una consecuencia directa de la devastación en todos los sentidos.

Uno de los valores fundamentales de Greenpeace es la no violencia, no solo como una forma de acción directa, sino como un principio ético que guía nuestra relación con el planeta y con las personas que lo habitan. 

Greenpeace Spain activists dyed the water of the three fountains marking the route of the national demonstration in support of the Palestinian people, which will take place tomorrow in Madrid, blood red. (using biodegradable non-toxic blood-red dye). With this action, the environmental organization denounces the genocide of the Palestinian people by the State of Israel and demands that the Spanish government impose an arms embargo on Israel. It also encourages citizens to participate in the mobilization, which is expected to bring together thousands of people.
© Pedro Armestre / Greenpeace

Creemos que no puede haber paz verdadera mientras se destruyan ecosistemas, se silencien pueblos o se sacrifiquen vidas. Por eso, hacemos un llamado urgente a proteger el clima, la vida y el futuro, entendiendo que defender el planeta es también defender la posibilidad de un presente y un futuro digno para las personas en cualquier parte del mundo.

Y por eso, hoy más que nunca, alzamos la voz por Gaza, porque defender la vida también es defender los ecosistemas que la sostienen.