Purse Seiner Fishing in the Indian Ocean. © Jiri Rezac / Greenpeace
© Jiri Rezac / Greenpeace

La sobrepesca ocurre cuando se extraen recursos pesqueros por encima de los niveles sostenibles, poniendo en riesgo la salud de los océanos y nuestro propio futuro. A continuación, explicamos sus causas, consecuencias y cómo la sobrepesca está debilitando los océanos.

Para Greenpeace, la sobrepesca significa pescar a un ritmo más rápido del que el mar puede regenerarse. Esto sucede cuando la captura supera la capacidad natural de recuperación de los ecosistemas marinos, provocando una alarmante disminución de especies y la degradación de los hábitats que las sostienen.

Según datos de la FAO, el 35.5% de las poblaciones de peces monitoreadas a nivel global están sobreexplotadas, una cifra tres veces mayor que la registrada en 1970. Este ritmo insostenible llevó al Secretario General de la ONU, António Guterres, a advertir que “las poblaciones de peces están colapsando” debido a la presión de la sobrepesca, el calentamiento global y la contaminación.

¿Cómo nos afecta la sobrepesca?

Catch on Board Chinese Fishing Vessel in Guinea. © Pierre Gleizes / Greenpeace
© Pierre Gleizes / Greenpeace

La sobrepesca tiene por consecuencia una disminución drástica de diversas especies. De acuerdo con el Ocean ART Project, esto no solo las afecta directamente, sino que desencadena efectos en cascada sobre otras especies y comunidades que dependen directamente de los ecosistemas marinos.

Este fenómeno desequilibra toda la cadena alimenticia y reduce la biodiversidad marina. Un estudio del Centro Geomar Helmholtz para la Investigación Oceánica de Kiel, reveló que la sobrepesca disminuyó el tamaño y la evolución del bacalao en el Báltico oriental

Según la investigación, la longitud de esta especie es la mitad y su peso una fracción de lo que era en 1996. La pesca intensiva creó una presión evolutiva tan fuerte que otorgó una ventaja selectiva a los más pequeños, moldeando el curso evolutivo de la especie.

Desde Greenpeace advertimos que muchas prácticas pesqueras son altamente destructivas como la pesca de arrastre que araña los fondos marinos y daña irreparablemente arrecifes de coral y las praderas submarinas, que son cruciales para la reproducción y supervivencia de innumerables especies.

Además, la sobrepesca no solo devasta los ecosistemas marinos, sino que también golpea directamente a las personas, pues la economías de más de 300 mil pescadores y sus familias están en riesgo.

Tuna Cage in the Mediterranean Sea. © Greenpeace / Marco Care
El océano se está quedando sin peces.

Exige la protección de los mares: firma el Tratado Global de los Océanos.

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Sobrepesca en México: situación actual

Pole & Line Fishing in the Maldives. © Paul Hilton / Greenpeace
© Paul Hilton / Greenpeace

La sobrepesca en México crea un panorama de alta vulnerabilidad.Una investigación realizada por el Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas del IPN señala que 28.6% de los recursos pesqueros del país están en sobrepesca y un 18.3% se consideran colapsados. El análisis señala que la región más deteriorada es la costa central del Pacífico

Otra investigación que ofrece un panorama sobre la sobrepesca en México fue realizada por el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentable. Centro Regional de Investigación Acuícola y Pesquera-Mazatlán.

Los investigadores analizaron los impactos del cambio climático en la distribución del huachinango en el Pacífico. Según el estudio, se prevé que la especie migre hacia el norte a medida que las aguas se calientan. 

Este desplazamiento podría devastar las economías de estados como Oaxaca, mientras crea nuevas oportunidades y posibles conflictos socioambientales y económicos, ya que muchas comunidades dejarían de tener este recurso, mientras que otras tendrían que adaptarse para aprovecharlo. La especie, además, carece de regulaciones específicas para su manejo y su población ya se encuentra cerca de sus límites máximos sostenibles, lo que significa que la población podría comenzar a disminuir.

La mayor parte de la pesca en México es de pequeña escala. A pesar de su importancia económica y social, la pesca en México tiene un bajo control administrativo y una falta crónica de información detallada. Esta carencia de datos dificulta enormemente la gestión y evaluación de los recursos. 

Además, es fundamental presionar para que implemente el Tratado Global de los Océanos, un acuerdo histórico que busca proteger al menos el 30% de los mares del mundo que entrará en vigor el 17 de enero del 2026.

El saqueo silencioso de nuestros mares debe terminar. Únete hoy y ayuda a detener la sobrepesca antes de que sea demasiado tarde.

Batfish in Komodo National Park. © Paul Hilton / Greenpeace
La sobrepesca está vaciando nuestros mares.

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