El cambio climático está en aumento continuo por la actividad humana. Esto no es el descubrimiento del hilo negro; sin embargo, cabe recordar de qué va y qué requerimos hacer para detenerlo. La buena noticia es que todavía podemos frenar lo peor de sus impactos. En el Día Mundial de la Acción frente al Calentamiento Terrestre, te decimos algunas claves.

El año 2025 fue declarado uno de los más cálidos al rebasar por primera vez el límite de 1.5 °C definido en el Acuerdo de París, a pesar de la presencia de eventos como La Niña que llevaron a una fase más fría al planeta, así lo señala el último informe del World Weather Attribution (WWA).

El informe contó 157 eventos climáticos extremos, para lo cual realizaron 22 estudios de atribución, de los cuales 17 demostraron que fueron consecuencia del calentamiento terrestre; y la mayoría ocurrieron en América Latina.  

Otra no tan buena noticia es que no basta con pequeños actos aislados. Precisamos cambios profundos, en diferentes sectores: en cómo producimos y repartimos la energía, cómo comemos, cómo nos movemos y cómo consumimos, ¡y los precisamos ya! 

Aquí cinco claves para lograrlo:

1.- Energías renovables para la gente, apagar el fuego fósil

El oro negro sigue siendo la principal causa del aumento de la temperatura de la Tierra. Se usa el carbón, el petróleo y el gas para casi todo, para generar electricidad, transporte y en la industria, pero sabemos que contaminan muchísimo. No obstante,hay alternativas para cambiar ese chip energético arcaico.

Es necesaria una transición energética justa donde se reemplacen las energías altamente contaminantes por energía solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica. Un cambio que involucre a todos los sectores. Entre ellos, a los vehículos eléctricos, transporte público eficiente, trenes y que las ciudades sean más amigables usando bicicletas. Las viviendas también deben sumarse, los edificios e industrias, usando un mejor aislamiento, luces LED y electrodomésticos eficientes. Tomar un papel activo firmando iniciativas que exijan responsabilidad a quien corresponde también es una solución.

2.- Adiós a las emisiones de otros sectores

La agricultura y la ganadería generan en México 133,251,906.731 emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); mientras que los residuos añaden una carga más de estos contaminantes de 69,018,042.12, de acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).

Por ello es muy importante reducir el uso excesivo de fertilizantes químicos; mejorar la gestión de suelos, cultivos y pastizales; y atacar el desperdicio de alimentos (sí, tirar comida también calienta el planeta).

Y ojo con la ganadería intensiva. Las vacas no tienen la culpa, pero el metano que producen sí pesa. Comer menos carne y lácteos, en especial de rumiantes, marca una diferencia real. La ganadería es responsable de entre el 35 y el 40% de las emisiones globales de metano, y a nivel global, de acuerdo con la FAO, representa el 12%. Además, capturar el metano de vertederos y aguas residuales puede evitar que este gas, mucho más potente que el dióxido de carbono (CO₂), se escape libremente a la atmósfera.

3.- La naturaleza, una aliada para capturar el carbono

Los bosques, humedales y océanos son aspiradoras naturales de CO₂. Protegerlos es una de las mejores estrategias. Para ello puedes iniciar apoyar iniciativas que detengan la deforestación, restauren ecosistemas degradados con especies nativas, cuiden manglares, humedales y praderas marinas, pues todos ellos son auténticos campeones del almacenamiento de carbono. Recuerda que destruir la naturaleza es perder uno de nuestros mejores escudos.

La captura del carbono limpia el aire ya contaminado. Algunas soluciones naturales son los suelos agrícolas sanos, bosques bien gestionados y ecosistemas costeros fuertes. Esto puede emplearse a través de la agricultura regenerativa. Ello permitiría la rotación de cultivos, compostaje y siembra directa.

4.- ¿Políticas públicas o voluntad política?

El clima no entiende de fronteras, pero sí de decisiones, y las políticas públicas son fundamentales. Aunque las buenas intenciones individuales cuentan, el calentamiento terrestre requiere de políticas eficaces que pasen del papel a la acción y con cooperación global.

Eso implica que los países cumplan y refuercen los compromisos climáticos internacionales (como el Acuerdo de París), en el marco de un contexto internacional adverso donde el multilateralismo se debilita con el reciente ordenamiento de retirar a Estados Unidos (el país que más ha contribuido al cambio climático históricamente) de 66 organizaciones internacionales, incluyendo la Organización de las Naciones Unidas para los Océanos (ONU) y el Tratado Global sobre el Clima.

Por esto se hace necesaria la vigilancia de las políticas vigentes y de las que urgen se pongan sobre el tintero, informando y exigiendo políticas climáticas justas.

5.- Lo cotidiano también cuenta

Si bien no vamos a salvar el planeta solo apagando la luz, todo suma. Usar menos el coche y más transporte público, bici o caminar; ahorrar energía en casa sin vivir a oscuras; comer más alimentos locales y de temporada,reducir, reutilizar y consumir menos los plásticos de un solo uso ayuda. 

El planeta no pide milagros, pero sí acción y cambios reales en nuestra forma de vivir. La pregunta sería: ¿vamos a hacerlo a tiempo?

COP30 Action “The Planet on a Tightrope” in Madrid. © Pablo Blazquez / Greenpeace