En un contexto donde los desafíos ambientales son cada vez más urgentes, la labor de las ONG´s sigue siendo esencial. Hoy Día Mundial de las Organizaciones No Gubernamentales, más que celebrar recordamos que las causas necesitan voces, y las voces necesitan acción.
Pensar en un México sin Greenpeace no solo implica imaginar ecosistemas más dañados, sino también una sociedad más silenciosa. Desde hace más de 30 años, hemos logrado victorias históricas para proteger nuestro medio ambiente, y aunque aún queda mucho por hacer, seguimos avanzando juntos. Pero ¿qué habría pasado si esas campañas, y eventualmente victorias, no hubieran ocurrido?
Un país más tóxico desde el inicio
Aquel cargamento de 530 toneladas de desechos tóxicos hubiera llegado sin obstáculos a San Luis Potosí. Sin la intervención de Greenpeace México,se habría dado un mensaje preocupante al mundo: somos territorio disponible para recibir residuos peligrosos internacionales.
Sin ese primer “alto”, quizá hoy hablaríamos de más territorios contaminados, comunidades expuestas a sustancias peligrosas y una regulación ambiental aún más débil.
Océanos sin refugio
Sin la creación del Santuario Ballenero Mexicano en 2002, miles de ballenas que migran cada año por las costas del país estarían hoy más expuestas a la caza comercial, al tráfico marítimo sin regulación estricta y a actividades extractivas en zonas críticas.
La ausencia de esta victoria no solo afectaría a una especie emblemática, sino al equilibrio de ecosistemas marinos enteros, fundamentales para la biodiversidad y el clima.
Bosques invisibles para las políticas públicas
Millones de árboles “plantados” en reportes, ceremonias y boletines. Pero en el terreno, tasas de supervivencia menores al 10%.
Sin la denuncia pública impulsada por Greenpeace México, la simulación habría continuado sin freno. Presupuestos ejercidos sin resultados reales. Comunidades creyendo que la reforestación avanzaba, mientras la deforestación persistía silenciosa.
El paraíso que pudo desaparecer: Cabo Pulmo
Si en 2012 no se hubiera frenado el megaproyecto Cabo Cortés, hoy el arrecife de Cabo Pulmo podría estar colapsado por el impacto de desarrollos masivos, con pérdida de biodiversidad, afectaciones a la pesca local y la desaparición de uno de los ejemplos más exitosos de conservación marina en México.
El maíz dejó de ser nuestro
Imaginemos un México donde no se hubiera publicado el decreto presidencial que prohíbe progresivamente el maíz transgénico y el uso del glifosato hacia 2024. Grandes industrias millonarias como Bayer-Monsanto habrían fortalecido aún más su dominio, ampliando su modelo de venta de semillas transgénicas y agroquímicos.
En ese escenario, la diversidad de maíces nativos habría estado aún más expuesta a la contaminación genética.
Estas son solo algunas de las victorias que hemos logrado colectivamente, y aunque pensar en lo que no pasó es un ejercicio incómodo, sí es necesario. Porque a veces el mayor logro ambiental es precisamente ese: evitar que el daño llegue a convertirse en historia.
Las ONG´s denuncian, abren caminos, informan, incomodan y construyen alternativas. Muchas veces son la primera línea frente a decisiones que afectan ecosistemas y comunidades. ¡Apoya que sigan existiendo!


