En febrero de 2016 Trump declaró ilegalmente la guerra con Israel contra Irán.
Trágicamente, ya se han perdido más de mil vidas y el conflicto parece estar agravándose.
Los ataques militares ilegales de Trump y Netanyahu sólo han infligido más daño al pueblo iraní, que ya ha sufrido una represión brutalmente violenta en la que han muerto miles de manifestantes y transeúntes..
El deseo de Trump por controlar los recursos, especialmente el petróleo y el gas, está detrás de gran parte de esta violencia en política exterior. Trump ha dicho que la guerra con Irán podría durar semanas, pero hasta el momento no ha podido articular una justificación seria y consistente para las acciones militares.
Otra guerra más que nos demuestra por qué es tiempo de abandonar los combustibles fósiles.

Energía global, guerra global
El Estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico por el que transita el 20% del petróleo mundial, ha estado casi completamente bloqueado por el conflicto en la zona, una ubicación especialmente importante para el transporte de petróleo y gas natural licuado (GNL) y que debido al conflicto bélico ha provocado picos en los precios del petróleo y el gas a nivel mundial.
Los aparentes ataques aéreos iraníes contra dos instalaciones estatales de gas natural licuado (GNL) en Qatar fueron otro ejemplo de cómo la guerra puede afectar directa e inmediatamente los mercados energéticos, el acceso y la seguridad a nivel mundial. Tras los ataques militares, los precios del gas natural se dispararon y la empresa estatal Qatar Energy anunció que, como consecuencia, detendría la producción de GNL.
Esta interrupción disparó los precios y generó incertidumbre inmediata para los compradores, especialmente para los países europeos. ¿Por qué esto es polémico? porque generará enormes ganancias inesperadas para algunas compañías de petróleo y gas bien posicionadas. Un informe sugiere que los comerciantes y exportadores de GNL estadounidenses podrían obtener 870 millones de dólares en ganancias semanales adicionales, cifra que aumentará a 20 000 millones de dólares mensuales si el suministro de GNL de Qatar no se reanuda para el verano.
El 8 de marzo, las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron al menos cinco plantas energéticas, incluyendo instalaciones de almacenamiento de combustible utilizadas por el ejército, cerca de Teherán. Los ataques provocaron incendios en depósitos de combustible que ardieron durante horas, aire tóxico irrespirable y lluvia negra en una zona habitada por 10 millones de civiles . En respuesta, Irán ha amenazado con ataques de represalia contra instalaciones energéticas en países vecinos.
Un mundo alimentado con combustibles fósiles nunca será pacífico.
Cuando los precios del petróleo y el gas suben, la gente común siente el impacto. Los consumidores enfrentan mayores costos de calefacción, electricidad y gasolina, y la inflación aumenta.
Los aumentos repentinos de precios, los riesgos para la seguridad energética, la inflación y la explotación corporativa de los tiempos de guerra ilustran la inseguridad y la inasequibilidad de los combustibles fósiles. A diferencia del petróleo y el gas comercializados globalmente, las energías renovables no están sujetas a los mismos riesgos geopolíticos que los combustibles fósiles.
La guerra se paga con vidas humanas y futuros destrozados, contamina la tierra y el agua, destruye ecosistemas y acelera el deterioro climático. No hay justicia climática sin paz, ni paz duradera sin derechos humanos.
Exigimos paz, rendición de cuentas y que los líderes hagan la transición hacia un mundo justo donde la seguridad no dependa de los combustibles fósiles ni de la fuerza.


