*Por Myriam Fracchia y Pietro Ameglio
Greenpeace México les agradece por sumar su pluma y reflexiones valisosísimas en el contexto de violencia y atropello de derechos que viven las y los defensores del planeta, frente a megaproyectos que ponen en peligro sus vidas y la de sus territorios.
El 2 de octubre es el día mundial de la noviolencia, en memoria del aniversario del nacimiento de Gandhi, en Portbandar (Gujarat, 1869). En México, el 2 de octubre es también la fecha en que se realizó -en 1968- el mayor hecho social de violencia masiva brutal de ejecuciones extrajudiciales, en nuestra historia posrevolucionaria. Así, violencia y noviolencia, guerra y paz, son caras de una misma moneda del orden social que nos atraviesa, y exigen tanto conocimiento de una como de otra.

Profundicemos un poco en la conceptualización de la noviolencia , ya que es un término que siempre se ha prestado a confusiones y por eso desde hace algunas décadas se le ha agregado el complemento de “activa”, para distinguirla de un “pacifismo o resistencia pasiva”.
Creemos que es mejor escribir la palabra toda junta porque expresa así una cultura y forma de acción con principios y lógicas históricas propias, que van mucho más allá de verse como una simple oposición a la violencia, como si al no haber una aparente violencia directa (no-violencia o no violencia), existiera ya la noviolencia (justicia, dignidad, co-operación, desobediencia a las órdenes inhumanas). Es un poco lo que sucede con la “paz armada” o “negativa”, que se cree es dada por la “ausencia de guerra”. Ni la noviolencia ni la paz positiva se definen como opuestas a la violencia o a la guerra.
“Los diferentes movimientos sociales de muchos pueblos en todas partes del mundo, que realizaron luchas justicieras o de liberación noviolenta. En México actualmente es la resistencia civil”.
Por ello, los diferentes movimientos sociales de muchos pueblos en todas partes del mundo, que realizaron luchas justicieras o de liberación noviolentas, han buscado siempre definiciones más precisas desde sus culturas autóctonas, para que la gente las entendiera mejor y no se cayera en discusiones maniqueas o bizantinas: Gandhi hablaba del “Satyagraha” (Fuerza de la verdad) y del “Ahimsa” (Fuerza del alma, no causar daño a ningún ser viviente); Martin Luther King de la “Fuerza del amor”; en Filipinas contra el dictador Ferdinand Marcos esta forma de lucha se llamó el “Poder del pueblo”; en Checoslovaquia en la lucha contra la dictadura soviética fue el “Poder de los sin poder”; en México actualmente es la “Resistencia civil”.
Para Gandhi, sistematizador e innovador moderno de esta filosofía y práctica: “La noviolencia es la fuerza más grande que la humanidad tiene a su disposición, tan antigua como las montañas. No es una virtud monacal destinada a procurar la paz interior y garantizar la salvación individual, sino una regla de conducta necesaria para vivir en sociedad, ya que asegura el respeto a la dignidad humana y permite que progrese la causa de la paz, según los anhelos más fervientes de la humanidad.
La noviolencia no consiste en ‘abstenerse de todo combate real contra la maldad’. Por el contrario, veo en la noviolencia una forma de lucha más enérgica y más auténtica que la simple ley del talión, que acababa multiplicando por dos la maldad. Contra todo lo que es inmoral, pienso recurrir a armas morales y espirituales.
A mi juicio, la noviolencia no tiene nada de pasivo. Por el contrario, es la fuerza más activa del mundo…Es la ley suprema. No se puede ser noviolento de verdad y permanecer pasivo ante las injusticias sociales”.

Si pudiéramos explicitar -con base en nuestra experiencia- un poco las diferentes áreas desde donde la noviolencia se puede abordar o incorporarse a ella, sin perder de vista que se trata de una “totalidad”, podríamos decir que se han desarrollado históricamente aspectos de acción social directa, de filosofía, de espiritualidad, de experiencias de vida comunitaria, de economía justa y solidaria.
Asimismo, si quisiéramos profundizar y agrupar conceptualmente en ciertos ejes algunos de estos principios esenciales más universales y característicos de la filosofía y práctica de la noviolencia, que se han ido acumulando y enriqueciendo desde la acción y reflexión de pueblos y personajes de todo el mundo y tiempo, podríamos decir que:
1) Es una fuerza basada en el poder de verdad y del amor, cuya primera exigencia consiste en respetar y promover la justicia legítima alrededor de nosotros y en todos los territorios posibles, distinguiendo entre el ser humano y sus actos. Para evitar “deshumanizar” al otro, es necesario conocer más acerca del proceso social que construyó en él esa inhumanidad, enfrentarla y detenerla, sin odiarlo ni eliminarlo a él también, aunque él quiera hacer eso con nosotros y nosotras.
2) Es también necesario evitar caer en reproducir y aumentar la “espiral del odio, la violencia y la guerra”
3) Los medios deben ser tan justos y humanizantes como los fines, porque los medios ya son un fin en sí mismos (decía Gandhi que: “Los medios son como la semilla y el fin como el árbol. Entre el fin y los medios hay una relación ineludible como entre el árbol y la semilla”)
4) Finalmente, en el plano de la cultura, la educación y la acción directa resulta esencial construir cuerpos, grupos y movimientos capaces de practicar la “desobediencia debida a toda orden inhumana” (Juan Carlos Marín), en oposición a la “obediencia a priori a la autoridad y a toda orden de castigo que emita”.
Resistencia civil noviolenta en México hoy
Particularmente, en México es muy extendida y usada actualmente la idea de resistencia civil, incluyendo en este concepto a toda forma de lucha por las propias territorialidades, identidades, culturas, recursos naturales y cuerpos, principalmente en un sentido de “defensa de”, ante un ataque de despojo, expropiación, represión o exterminio.
Michael Randle afirma que “La resistencia civil es un método de lucha política colectiva basada en la idea de que los gobiernos dependen en último término de la colaboración, o por lo menos de la obediencia de la mayoría de la población, y de la lealtad de los militares, la policía y los servicios de seguridad civil…Funciona a base de movilizar a la población civil para que retire ese consenso, de procurar socavar las fuentes de poder del oponente, y de hacerse con el apoyo de terceras partes”.
“La resistencia civil es un método de lucha política colectiva .”
Las principales luchas sociales de resistencia noviolenta en el país hoy, están encabezadas por las y los familiares de desaparecidos; por pueblos, comunidades y barrios indígenas, campesinos y urbanos, así como organizaciones civiles y ONGs, que defienden sus territorios, recursos naturales, cultura, usos y costumbres; colectivas y organizaciones de jóvenes y estudiantes -sobre todo universitarios- que luchan contra todas las formas de violencias de género, feminicidios y abusos de poder, redes de apoyo a Cuba y contra el genocidio en Gaza.
Todos ellos desarrollan permanentemente una gran acumulación de fuerza moral en sus luchas así como creatividad en la construcción de sus acciones, que en general son movilizaciones de masas en espacios abiertos, foros y acciones mediático-artísticas, así como promueven si es necesario acciones de no-coopearación y desobediencia civil.

Respecto a las luchas ambientales, ha destacado la resistencia civil y el “activismo” de la sociedad civil sobre todo en redes de occidente, nacionales e internacionales, y las comunidades, desde todo punto de vista con énfasis en el arte y la cultura también, así como en el campamento de resistencia en Topolobampo, por la defensa de la Bahía de Ohuira, amenazada por un megaproyecto de una planta de amoniaco con financiamiento alemán.
También destacan la luchas ambientales de comunidades organizadas contra la minería a cielo abierto en la Sierra norte de Puebla y Morelos, por ejemplo, y contra las granjas porcícolas y avícolas en Yucatán y Veracruz, por la gran contaminación en cenotes y mantos freáticos.
Estas luchas se han dado siempre contra empresas capitalistas nacionales y trasnacionales, muchas veces amparadas por la complicidad de funcionarios estatales de todos los niveles y el crimen organizado aliado en esos intereses económicos. Esto ha originado una permanente criminalización, persecución e incluso asesinato de los valientes defensores ambientales, en medio de la total impunidad.
Para México, las organizaciones Global Witness y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA)1, documentaron que en el año de 2025, hubo 10 ambientalistas asesinados, que fueron menos que en el año anterior. Sin embargo, advierten que no han cesado las acciones de discriminación, criminalización y diferentes tipos de agresiones hacia los ambientalistas. Global Witness indica que la mayor parte de las causas de estos homicidios son hacia indígenas y pequeños agricultores, por la defensa de sus tierras.
Según investigaciones del Serpaj 2 este costo humano que han recibido estos ambientalistas ha sido sobre todo la muerte y con mucha menor intensidad, la desaparición o heridas inhabilitantes, incluyendo la tortura. ¿Qué acciones de los ambientalistas les ha valido tan alto costo humano? Una variedad sorprendente de luchas entre las se destacaron, de mayor a menor intensidad, la defensa de su tierra y la demanda de resolución de los conflictos por la tierra; la defensa del agua; del bosque y de la fauna; el freno de la continuidad de proyectos y megaproyectos, sobre todo de extractivismo minero.
No es tampoco de sorprender que estas luchas se hayan acompañado de la protección de sus comunidades ante la inseguridad y asedio de los grupos criminales que intentaban despojar los recursos de sus comunidades.
A partir de este listado de ambientalistas asesinados en lo que va del 2026 (CEMDA, 2026), podemos ver las importantes y ejemplares luchas sociales en que estaban y siguen estando sus organizaciones y pueblos:
1. Arnoldo Nicolás Romero (Oaxaca), de la UCIZONI, contra la imposición de megaproyectos (asesinado el 21 de enero de 2025)
2. Cristino Castro Perea (Oaxaca), chontal, funda el colectivo Defensores Ambientalistas de la Barra de la Cruz para defensa de playas y contra tala ilegal de manglares. A pesar de medidas de protección federales lo mataron (28 de febrero de 2025)
3. Marco Antonio Suastegui Muñoz (Guerrero), defensor del río Papagayo y contra actividades extractivistas, en contra de la construcción de la presa La Parota y contaba con protección federal (18 de abril de 2025).
4. Karina Ruiz Ocampo (Jalisco), por el derecho al agua en el fraccionamiento El Arenal, con manifestaciones y denuncias a empresas que bloqueaban el abasto. La desaparecen y aparece muerta (3 de mayo de 2025)
5. Francisco Macías Sánchez (Michoacán), de la ronda comunitaria de Cherán, 18 años, en vigilancia de su autonomía y seguridad (2 de julio de 2025)
6. Sergio Hugo Ureiro Castañeda (Guerrero), comerciante, del Movimiento en defensa de la Plazuela de los Cántaros, en Tlapa, evitando su destrucción para comercios y se convirtió en un área cultural (20 de julio de 2025)
7. Cándido Esaú Román Pérez (Jalisco), abogado y ejidatario, en defensa de esas tierras ante la amenaza de despojo, logrando frenar la construcción de un hotel que sobreexplotaba el agua, fauna y flora (3 de noviembre de 2025)
8. Silvia Hernández Meza (Morelos), denuncia de la tala ilegal y candidata para la presidencia de los bienes comunales de Huitzilac. Ella y cuatro integrantes de su planilla son asesinados (13 de enero de 2025)
9. Marcos Aguilar Rojas (Jalisco), representante agrario de la comunidad tepehuana-wixarika, por la restitución de 45 mil hectáreas. Asesinado por pequeños propietarios (26 de noviembre de 2025)
10. José Luis Lucas Quirino (Puebla), profesor y ejidatario por el acceso del agua que sustraían las empresas porcícolas y de extracción minera (6 de febrero de 2025)
En el activismo ambiental, la no-violencia sigue siendo una de las más poderosas estrategias para defender el planeta sin perder de vista la dignidad de todas las especies que habitamos la tierra.
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Sobre los autores:
Myriam Fracchia , es doctora en Ciencias Sociales que trabaja en proyectos de paz y en la UNAM, donde investiga en el marco de Estudios de Conflictos. Es confundadora, junto con su esposo Pietro Ameglio, de SERPAJ-México.
Pietro Ameglio, es activista por la paz que promueve la resisitencia civil noviolenta. Es confundador de SERPAJ-México en 1987 Catedrático titular de tiempo completo de Cultura de Paz y Noviolencia de Filosofía y Letras de la UNAM, y ganador en 2014 del Premio de la Paz El-Hibri.
Fuentes:
1-CEMDA-2026, Informe sobre la situación de las personas y comunidades defensoras de los derechos humanos ambientales en México, 2025); Global Witness-2026, Poder Colectivo: La lucha por la protección de las personas defensoras del territorio y el ambiente, https://globalwitness.org/es/campaigns/land-and-environmental-defenders/poder-colectivo/?gad_source=1&gad_campaignid=18525793175&gbraid=0AAAAADm6LODojYIhGyZq5E_PeGOQbGZxt&gclid=Cj0KCQjwt9jVBhDXARIsAFSP-6fAh8-DvHm7Uu749hLc16hEOj0kw8zBTY6qAl03AZb5ZgO2FS27JWUaAicnEALw_wcB
2.- Fracchia, M. (2019). “El exterminio selectivo de los ambientalistas en México (enero 2017-abril 2019)” en WaterlatGobacit . http://waterlat.org/es/publicaciones/ediciones-especiales/


