¿Con qué frecuencia comes comida para microondas? ¿sopita instantánea? ¿O tal vez solo calientas en el microondas las sobras que tienes en el refri? En cualquiera de estos casos, es muy probable que el recipiente sea de plástico. ¿Hay algo malo con eso? Sí, y Greenpeace decidió investigar.

El informe ¿Estamos fritos? Los riesgos ocultos para la salud de las comidas preparadas envasadas en plástico, de Greenpeace International revela que calentar en el microondas envases de plástico para alimentos aumenta significativamente la liberación de microplásticos, lo que genera preocupación por los efectos a largo plazo en la salud humana. 

Hay demasiadas investigaciones que demuestran cómo los microplásticos y los nanoplásticos se han extendido por todo el medio ambiente, desde las cimas nevadas de las montañas y el hielo del Ártico hasta los escarabajos, las babosas, los caracoles y las lombrices de tierra que se encuentran en la base de la cadena alimentaria. Lo mismo ocurre con los seres humanos, en cuya sangre, placenta, pulmones, hígado y muchos otros lugares se han encontrado microplásticos. Además, se sabe que hay unos 16 000 químicos presentes o utilizados en el plástico, y más de una cuarta parte de ellos se han identificado como preocupantes. 

No solo los envases de alimentos, sino también muchos artículos domésticos contienen plástico o están fabricados con él, lo que significa que también podrían ser una fuente de exposición. Entonces, si los microplásticos y las sustancias químicas están en todas partes (incluso dentro de nosotros), ¿cómo llegan allí? ¿Debería preocuparnos que gran parte de nuestros alimentos están envasados en plástico?

Envases plásticos para alimentos: lo bueno, lo malo y lo feo

La tendencia creciente hacia las comidas preparadas, las compras en línea, la entrega a domicilio de restaurantes, sucede en todas las regiones del mundo. Se estima que el mercado mundial tuvo un valor de 190 000 millones de dólares en 2025, lo que equivaldría a alrededor de  3.27 billones de pesos mexicanos En 2024, esto supuso un volumen global de 71 millones de toneladas, con una media de 12.6 kg por persona,. También se prevé que los cinco principales mercados mundiales de comida preparada (China, Estados Unidos, Japón, México y Rusia) se mantendrán relativamente sin cambios hasta 2030, y que los mayores ingresos en 2019 los generó la región de América del Norte.

Este informe analizó y compiló artículos de revistas científicas sobre la toxicidad de los envases de plástico para alimentos y los plásticos en contacto con los alimentos. Tras la revisión de 24 artículos científicos revisados por pares. Se destaca: cuando los alimentos se envasan en plástico y luego se calientan en el microondas, aumenta significativamente el riesgo de que se liberen microplásticos y sustancias químicas.

Cuando se calentaron en el microondas recipientes de poliestireno y polipropileno llenos de agua y que habían sido almacenados en el refrigerador o congelador, un estudio descubrió que liberaban entre 100,000 y 260,000 partículas de microplástico, y que tras cinco minutos de calentamiento en el microondas podían liberar entre 326,000 y 534,000 partículas en los alimentos.

Entre los diferentes tipos de plástico, hay alrededor de 16,000 sustancias químicas que pueden liberarse, alrededor de 4,200 se han identificado como peligrosas, y muchas otras carecen de cualquier tipo de identificación (peligrosa o de otro tipo). La investigación también reveló que se han encontrado 1,396 sustancias químicas plásticas en contacto con alimentos en seres humanos, varias de las cuales son conocidas por ser peligrosas para la salud humana.

Lo que aún no conocemos de los productos químicos plásticos y los microplásticos.

A menudo no disponemos de investigaciones o información clara sobre los efectos a largo plazo de los microplásticos en la salud humana. Tanto sobre los productos químicos utilizados deliberadamente en la producción de plásticos (algunos absolutamente tóxicos como el antimonio, que se utiliza para fabricar plástico PET), como para las llamadas sustancias añadidas no intencionadamente (NIAS por sus siglas en inglés), productos químicos que suelen tener su origen en impurezas, subproductos de reacciones o incluso pueden formarse posteriormente al calentar los alimentos.

Un estudio descubrió que un aditivo plástico estabilizador de rayos UV reaccionaba con el almidón de la papa al calentarlo en el microondas y creaba un compuesto químico hasta entonces desconocido.

Las comidas preparadas, los envases para comida para llevar y los envases de plástico pueden liberar microplásticos y sustancias químicas tóxicas en nuestros alimentos.
© Jack Taylor Gotch / Greenpeac


Entre lo que sabemos y lo que no sabemos de los microplásticos en alimentos, esperar a tener pruebas definitivas es costoso tanto desde el punto de vista económico como de la salud humana. Ya hemos pasado por esto antes con casos como el tabaco, el asbesto y el plomo: tras las primeras pruebas que sugerían problemas y toxicidad, los grupos de presión de estas industrias presionaron para sembrar dudas sobre la validez científica de los hallazgos, retrasando la adopción de medidas significativas. Si bien es importante distinguir entre correlación y causalidad, también lo es tomar medidas preventivas tempranas, en lugar de esperar a que más personas sufran daños para demostrar definitivamente el argumento.

Ready meals, takeaway containers and plastic packaging can release microplastics and toxic chemicals into our food.

Greenpeace analysis of 24 articles in peer-reviewed scientific journals found that the plastics we use to package our food are directly risking our health.

Heating food in plastic packaging dramatically increases the levels of microplastics and chemicals that leach into our food.
© Greenpeace Internacional

¿Qué podemos hacer?

Consumidores: 

  • Utiliza envases para llevar tu comida que no sean de plástico: elige cerámica o vidrio
  • Pide a los supermercados y tiendas locales a dejar de usar plástico siempre que sea posible.
  • Evita usar recipientes de plástico para calentar o recalentar alimentos.

Empresas y Gobiernos: 

  • Todas las naciones deben lograr un Tratado Global de Plásticos fuerte y vinculante que reduzca la producción mundial en al menos un 75 % para 2040.
  • Aplicar el principio de precaución. Para los gobiernos: Dejar de usar envases de plástico y de un solo uso, e implementar políticas e incentivos para fomentar la adopción de sistemas de reutilización y alternativas de envasado no tóxicas. Para las empresas: comprometerse a garantizar que no haya “ninguna liberación” de microplásticos y productos químicos peligrosos de los envases a los alimentos, junto con un plan de acción con hitos para lograrlo para 2035.
  • Dejar de dar falsas garantías a los consumidores sobre los envases “aptos para microondas”.
  • Necesitamos urgentemente que los gobiernos de todo el mundo aceleren una transición centrada en la justicia hacia un futuro más saludable, basado en la reutilización y sin residuos.

Intentar evitar el plástico puede resultar agotador. Si te sientes abruma@, no estás sol@. Juntas y juntos  podemos hacer la diferencia y cambiar este sistema defectuoso y obsesionado con el plástico,  no hay que perder de vista que los contaminadores y productores de plástico deben rendir cuentas, y los gobiernos deben actuar con mayor rapidez para proteger la salud de las personas y del planeta.

Fotografía de un carrito de supermercado lleno de residuos plásticos y con los mensajes "No al plástico" y "El plástico ataca México".