Pescadores de distintas regiones del sur de Veracruz viven sumidos en la zozobra y desesperación por la falta de recursos luego de que el derrame de petróleo en el Golfo de México ocasionó una parálisis en la pesca ante el temor de que las especies marinas hayan resultado contaminadas de hidrocarburos, constató Greenpeace México en un recorrido en el territorio.
Durante la visita a la región, realizada del 28 al 30 de abril, pescadores, comerciantes y habitantes de playas ubicadas a lo largo de esa región de la costa narraron las condiciones de desesperación en la que se encuentran y hablaron de cómo la situación se ha agravado con el paso del tiempo desde que comenzó a recalar chapopote en la orilla del mar a principios de marzo.
Los testimonios recabados y la observación que hicimos muestran que la recolección de hidrocarburos continúa hasta la fecha en sitios como Playa Jicacal, Playa Peña Hermosa y Playa Linda.
También se pudo constatar que habitantes de la región siguen recolectando hidrocarburos y sargazo cubierto de chapopote en los sitios conocidos como Peña Hermosa, El Turrón y La Tortuga, cerca de Coatzacoalcos.
Además constatamos que continúa la presencia de residuos de chapopote en la totalidad de los sitios visitados
Pescadores y habitantes viven atemorizados por impactos del derrame
Las personas entrevistadas señalaron que no fueron debidamente alertadas del derrame desde el primer momento, por lo que expresaron temor de haber quedado expuestas a la contaminación de las costas y de que las especies marinas que regularmente pescan ya no sean útiles para consumo, una preocupación que además se ha extendido entre la población en general, ocasionando un colapso en las ventas.
Los temores por los impactos a la salud a raíz del derrame petrolero son mayores entre los habitantes de estas regiones que asumieron labores de recolección de hidrocarburos en las playas donde ha recalado el hidrocarburo desde principios de marzo.
Los pobladores señalaron que no han sido informados de los posibles riesgos de estar en contacto directo con hidrocarburos al momento de recolectar el chapopote. Varias de las personas entrevistadas reportaron que ellas o compañeros de trabajo en los sitios de recolección han sufrido dolores de cabeza, mareos, vómito y malestar estomacal.
En la observación llevada a cabo comprobamos que una cuadrilla conformada por habitantes de Playa Jicacal y zonas cercanas llevaban a cabo las labores de recolección sin protecciones especializadas.

Un habitante de Playa Peña Hermosa, Veracruz, evidencia restos de combustible en las rocas a pie de playa/ Jorge Serratos- Greenpeace México
Sólo una persona llevaba un overol desechable proporcionado por una empresa contratada por Petróleos Mexicanos para coordinar los trabajos que hacen los pobladores en el terreno.
“Estamos casi en el olvido”
Maudel Cruz Alfonso, de 51 años y quien era pescador en Playa Jicacal antes del derrame y ahora se dedica a recolectar hidrocarburo en la costa, dijo que las autoridades no advirtieron a la comunidad sobre el derrame luego de que ocurrió en el Golfo de México.
“Estamos casi en el olvido”, dijo Cruz, mientras se preparaba para iniciar junto con una cuadrilla de pobladores su jornada de ocho horas para la recolección de residuos de hidrocarburo y sargazo.
Cruz es uno de los habitantes que junto con decenas más de pobladores iniciaron primero a recolectar voluntariamente el chapopote en Jicacal y luego entraron a un programa de empleo temporal ofrecido por Pemex a algunos de los habitantes en distintos sitios afectados.
De acuerdo con reportes ciudadanos recopilados por la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México y que fueron incluidos en un informe difundido el 27 de abril, en al menos 16 de los sitios a lo largo de la costa, la limpieza ha corrido a cargo de la ciudadanía, mientras que en 36 puntos el trabajo ha sido por parte de las comunidades junto con autoridades, en 3 solamente por autoridades y en 9 por Pemex a través de los servicios de una empresa contratada.
Después de varios días de que comenzó a recalar hidrocarburo en las playas y tras semanas de haber ocultado la información sobre el derrame y la responsabilidad de Pemex en el mismo, la empresa petrolera comenzó a ofrecer empleo temporal para que continuaran haciendo esa labor los pobladores en ese lugar.
Luego de semanas de haber ocultado la responsabilidad de Pemex y de haber tratado de culpar a un barco no identificado y a chapopoteras naturales, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el derrame de petróleo sí había tenido su origen en un ducto de la empresa petrolera.
En una conferencia de prensa el 16 de abril, el Grupo Interinstitucional creado por el gobierno para investigar las causas del derrame de petróleo informó que el desastre fue producto de una falla -cuyas causas se desconocen- en un oleoducto del campo Abkatún, que forma parte del yacimiento Cantarell. El derrame estuvo activo del 4 al 17 de febrero, de acuerdo con informes de la Red Corredor Arrecifal.
En la rueda de prensa a mediados de abril, el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, informó que fueron cesados tres funcionarios porque le habían ocultado la información que comprobaba la responsabilidad de la empresa en el derrame que, de acuerdo con un monitoreo de la Red Corredor Arrecifal, impactó al menos 113 sitios a lo largo de 1,168 kilómetros de litoral, desde Paraíso, Tabasco, hasta Matamoros, Tamaulipas.
La Red Corredor Arrecifal indicó en su informe del 27 de abril que, de acuerdo con habitantes y recorridos de inspección hechos junto con la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) en el mes de abril, “fue evidente la presencia de chapopote en por lo menos 81 sitios, donde se reportaron manchas grandes (16 sitios) y medianas (17 sitios) de hidrocarburos de distintos tamaños, y en la mayoría de las playas hay miles de pequeñas manchas y hojuelas de hidrocarburos, que son difíciles de retirar.”
Los pescadores consideraron que la respuesta del gobierno ha sido insuficiente desde el inicio. Por ejemplo, las indemnizaciones de 15,000 pesos ofrecidas por el gobierno para pescadores no han llegado para muchos de ellos. Los pescadores entrevistados dijeron que los apoyos sólo han llegado a quienes forman parte de un padrón oficial creado hace años y al cual dijeron que es difícil adherirse.
Ante esa dificultad, miles de pescadores han quedado a la deriva sin una forma de garantizar sustento a ellos ni a sus familias, dijo Albertano Martínez Martínez, habitante de Pajapan de 55 años de edad y quien también encabeza un grupo de pescadores.
Martínez Martínez urgió al gobierno federal y a las autoridades locales a entregar apoyos a los pescadores que no forman parte de los padrones oficiales, ya que miles de quienes se dedican a esa labor no están registrados en esas listas.
Y los apoyos que algunos han conseguido, como un salario temporal de 3,200 pesos semanales a cambio de recolectar chapopote y sargazo, es insuficiente, además de que el trabajo conlleva riesgos para la salud, coincidieron habitantes que realizan esa labor.
El drama y la tristeza se apoderan de la Laguna del Ostión
Los pescadores de la Laguna del Ostión, un cuerpo de agua en el municipio de Coatzacoalcos considerado una de las joyas de la cultura Olmeca y conocido por la cría de ostiones y la pesca de cangrejo y jaiba, están sumidos en la desesperación, dijo Emeterio Martínez Hernández, de de 69 años de edad y líder regional.

Emeterio Martínez y Santos Martínez nos dirigen a ver las consecuencias del derrame en Laguna Ostión, Veracruz/ Jorge Serratos- Greenpeace México
“Estamos en un descontrol total”, dijo Martínez Hernández para describir la situación por la que atraviesan cientos de pescadores en ese punto del sur de Veracruz.
Martínez Hernández dijo que quienes se dedicaban a la pesca ya no saben qué hacer porque la gente de la región dejó de comprar los pescados, camarones, ostiones y jaibas que se obtienen abundantemente en esa laguna ante los temores de quedar expuestos a hidrocarburos.
Santos Martínez Jáuregui, de 42 años de edad e hijo de Martínez Hernández, dijo que los pescadores y la población en general sienten que “están olvidados” por las autoridades, a las que acusó de no haber alertado a tiempo a las comunidades sobre el derrame ni sus impactos.
Martínez Jáuregui, quien sufrió una lesión durante una jornada de recolección de chapopote en días pasados, consideró que en la Laguna del Ostión las autoridades deben llevar a cabo una inspección profunda que analice no sólo el chapopote a simple vista, sino el daño causado a las raíces de los manglares, de los cuales se alimentan los cangrejos debajo de la tierra.
En un recorrido en la zona sur de los manglares de la Laguna del Ostión, Greenpeace México constató la presencia de hojuelas de chapopote y de hidrocarburo adherido al mangle.
En el reporte emitido por la Red Corredor Arrecifal a finales de abril, se informó que el derrame ha derivado en “una afectación significativa a la flora y fauna” y que “hasta la fecha se han registrado 22 tortugas marinas, 4 delfines, 2 pelícanos, 1 manatí y numerosos peces sin vida”.
“Asimismo, se reportan impactos en manglares y posibles daños a los arrecifes, los cuales deberán ser evaluados y monitoreados de manera continua”, dijo el organismo que agrupa a decenas de organizaciones, incluido Greenpeace México.
“Tengo una red llena de hidrocarburos”
Onésimo Cruz Martínez, habitante de Jicacal, dijo que las autoridades no le han entregado ningún apoyo a los más de 200 pescadores que forman parte de un grupo que él encabeza y que prepara acciones para visibilizar la situación de carencias en las que se encuentran.
Dijo que, si las autoridades buscan evidencias de cómo les ha afectado a él y a su comunidad el impacto del derrame, pueden revisar la red que utilizaba para pescar antes de la crisis medioambiental que azota la zona.
“Tengo una red llena de hidrocarburos, ya no sirve. Como se puede vivimos, al día, porque, ¿de dónde?”, dijo. “La pesca se nos fue quebrada, porque nosotros para la pesca lo más fuerte es del mes de marzo, pero como vino el hidrocarburo”.
Los testimonios recabados son un recordatorio de que, en lugar de insistir en la dependencia de la industria fósil, que ha ocasionado desastres ambientales como el ocurrido en el Golfo de México, el gobierno debe aplicar un viraje hacia un modelo de energía basado en renovables que sea justo para la población y el medio ambiente.
El hecho de que aún se registran residuos de hidrocarburos en las playas del Golfo de México hasta la fecha, más de dos meses después del derrame, son también evidencia de que se requieren estudios de impacto ambiental para determinar el nivel de afectación de los ecosistemas costeros como playas, manglares y lagunas pero también de los del fondo del mar, como arrecifes, que pudieron haber sido afectados.

Decenas de bolsas llenas de restos de chapopote, acumuladas en Playa Linda, Veracruz/Jorge Serratos- Greenpeace México
Los hechos y la ciencia han demostrado de forma reiterada que los combustibles fósiles no son el camino hacia la soberanía energética ni hacia el bienestar de las y los mexicanos ni de los ecosistemas que alberga nuestro país.


