Cada cuatro años el fútbol logra algo que pocas cosas consiguen: hacer que millones de personas miren hacia el mismo lugar al mismo tiempo. No se trata solo de un balón rodando, sino de la posibilidad de creer que juntos, podemos construir algo más grande que nosotros mismos.

El éxito siempre es una obra en equipo.
Detrás de cada selección hay entrenadores,equipo médico, la porra, voluntarios y miles de personas que hacen posible esta fiesta deportiva. Ese espíritu colectivo nos recuerda que las grandes metas nunca son el resultado del esfuerzo de una sola persona.
Los desafíos que enfrenta México hoy en día: proyectos extractivistas para el turismo, la industria fósil o la vivienda en zonas que son vitales que son deforestadas como la Selva Maya; la contaminación de ecosistemas, pérdida de biodiversidad, climas extremos, límites en el acceso al agua, etc. tampoco pueden resolverse de manera individual.
Necesitamos ecosistemas sanos para mitigar el cambio climático.
FIRMACon el fin del Mundial, los estadios se vacían, las banderas regresan a casa y la emoción se apaga hasta dentro de 4 años más. Pero ¿y si el espíritu de colaborar, unirnos y creer que podemos transformar lo que damos por sentado, el destino que nos han dicho sobre nuestro país, o las malas prácticas que parecen inamovibles, se queda? Entonces el partido más importante no habrá ocurrido en la cancha, sino en la vida cotidiana de las y los mexicanos.
El Mundial nos recuerda que la esperanza es contagiosa, pero solo cambia el marcador cuando todos decidimos jugar en el mismo equipo. Queremos reiterar que sin territorio, sin recursos naturales, sin el respeto a todas las formas de vida, y sin pensar en el otro, todos somos más vulnerables.

Mientras haya tiempo en el reloj, cualquier historia puede cambiar.
Las lluvias torrenciales de estas últimas semanas en distintos estados de la República Mexicana literalmente nos han dejado bajo el agua. Incluso estas tormentas eléctricas provocaron que los últimos partidos de la Selección Mexicana fueran demorados, debido a que ponía en riesgo a los jugadores y a la afición.
Estas tormentas, las inundaciones, sequías y las olas de calor tienen el mismo origen: el desequilibrio del ciclo hidrológico, es decir, hay una alteración en la distribución de la humedad atmosférica, originada por el cambio climático debido a las actividades humanas.
El cambio climático y la pérdida de biodiversidad amenazan nuestro futuro. Desde evitar la destrucción de la Selva Maya, frenar la contaminación plástica, que quienes contaminen paguen y reparen los daños, así como detener en México a la industria del petróleo, el gas, el carbón, es decir, las más peligrosas, contaminantes y que alimentan el cambio climático.
Nos damos cuenta que los desafíos ambientales son enormes, pero cada acción suma, y ¡Tú puedes sumarte desde ya a esta lucha! A través del voluntariado, la donación, firmando peticiones o siendo ciberactivista.
Queremos una política energética basada en fuentes renovables, no en petróleo.
FIRMALa emergencia ambiental no tiene fronteras. Si estos problemas avanzan, nos perjudican a todas y todos. Pero si los enfrentamos juntos, podemos construir un futuro mejor para todas las formas de vida.
Así que como con el Mundial, alcemos la voz, la alegría, y la esperanza en una nueva realidad. No nos conformemos, no nos desanimemos y hay que pensar conscientemente en el ¿Y si sí?


