La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se ha pronunciado a favor sobre la incursión de México en el fracking, o fractura hidráulica, con la intención de que México deje de depender de las importaciones de gas natural de Estados Unidos. El término que utilizaron fue “fracking sustentable”. Tanto Greenpeace México como varias organizaciones ambientalistas, comunidades organizadas, y la misma Alianza Mexicana Contra el Fracking, de la que somos parte, advertimos sobre la falsa idea de este “fracking sustentable” y aseveramos el peligro ecológico y social de permitir este tipo de proyectos que priorizan las energías fósiles ¿Pero de qué va realmente el fracking?
Fracking que destruye más de lo que ves.
El fracking es una técnica costosa y contaminante de extracción de hidrocarburos contenidos en suelo poco poroso. Para liberar estos hidrocarburos se fracturan rocas mediante mezclas secretas de químicos, agua y arena. En el fracking se perfora la tierra hasta 3 km, y para la fractura de un pozo de fracking se requieren entre 10 mil y 30 mil m3 de agua.
Dentro de las sustancias incluidas en los fluidos se pueden encontrar metales pesados, solventes y materiales radioactivos debido a las reacciones químicas que se producen. Incluso aunque se utilicen materiales biodegradables, no se puede tener seguridad de a cuales productos químicos dañinos sustituyen o si lo hacen completamente, debido al secreto de estas formulaciones.
¿En verdad hay fracking “sustentable”?
El fracking es una técnica vieja que la industria quiere vender como nueva y “sustentable”, pero es costosa, contamina el planeta y empeora el cambio climático. Las consecuencias documentadas del impacto del fracking provocan el desplazamiento de las comunidades cercanas. En comunidades de Texas, donde se lleva a cabo el fracking, ha repercutido en un 5% de reducción en su población. Dentro de los impactos a la salud se encuentran el mal desarrollo fetal durante el embarazo que provoca un bajo peso al nacer, sustancias que actúan como disruptores hormonales para el ser humano. Irritación en nariz y ojos y severos dolores de cabeza.
Se ha mencionado que para lograr que el fracking sea “sustentable” se preveé utilizar agua congénita* esta requiere de un tratamiento especial que supone un alto costo de inversión inicial. Además los lugares donde existe potencial para realizar fracking ya se encuentran en un déficit hídrico importante: básicamente la zona noreste del país.
Hoy, el gobierno federal lo propone como “soberanía energética” pero eso es falso. A la industria fósil le gusta decirte que sus acciones no dañan al planeta, pero nunca te dirán el daño detrás. Esta técnica solo beneficia el bolsillo de la industria fósil y afecta al planeta y a las comunidades vulneradas..
La soberanía energética implica no depender de inversiones extranjeras y asegurar que nuestros territorios y comunidades no corran ningún riesgo al obtener energía, adeemás de que las personas puedan sentirse seguras de la energía que utilizan y de donde viene.
Ni aquí, ni allá, ni en ningún lado.
No hay partes del país que sean inferiores a otras, es por ello que en ningún lado se deben cargar con los costos ambientales y sociales de la industria fósil. Cada comunidad merece el derecho de decidir la energía que van a utilizar sin afectar a los demás y las energías renovables son la alternativa menos dañina que tenemos.
Necesitamos soluciones reales. Necesitamos un plan energético que priorice la reducción de emisiones, combata el cambio climático y encamine a una democracia energética para las comunidades.
Es momento de dejar de maquillar lo que daña el planeta y tomar acción climática real.
*Agua salada atrapada en los poros de las rocas subterráneas que sale a la superficie junto con el petróleo o el gas natural durante la extracción.


