Durante 150 días, el pozo exploratorio Krem-1, en Las Choapas, Veracruz, permaneció en llamas tras una fuga de gas ocurrida el 5 de marzo de 2026. Alrededor de 3,431 personas de 29 localidades vivían a menos de 10 kilómetros del pozo, y 1,000 de estas personas estaban a menos de cinco kilómetros de la fuga.

El incendio dejó una importante huella ambiental. Análisis satelitales identificaron 270 hectáreas de vegetación afectada, y de acuerdo con el Dr. Mikhail Zhizhin, investigador asociado al Earth Observation Group del Instituto Payne de Políticas Públicas de la Colorado School of Mines, el volumen de gas que se quemó tan solo al 6 de julio, fue de aproximadamente 252 millones de metros cúbicos, lo que equivale a más de un tercio de todo el gas seco consumido por hogares en México durante 2023.

Los sensores de la NASA detectaron actividad de fuego durante buena parte del periodo y registraron un pico cercano a 276 MW a mediados de marzo. Mientras tanto, comunidades cercanas reportaron problemas respiratorios, dolores de cabeza, náuseas e irritación ocular, además de daños en cultivos, animales y cuerpos de agua.

Un caso marcado por la incertidumbre

En junio, Pemex había señalado que esperaba sofocar el incendio en dos semanas, pero las mediciones posteriores continuaron mostrando señales de actividad. Finalmente, después de 150 días, Pemex logró apagar el incendio, según reportó el sitio web Mongabay. Sin embargo, apagar las llamas no significa que la emergencia haya terminado por completo: permanecen las preguntas sobre los daños a la población, la vegetación, el agua, la calidad del aire y las emisiones generadas durante meses.

Es urgente atender de manera inmediata e integral a las poblaciones afectadas, garantizando su seguridad, el acceso a información transparente, la reparación de los daños y las medidas necesarias para proteger su salud y sus medios de vida. 

Es por ello que desde Greenpeace México hemos estado en contacto con habitantes de la zona, y nuestra manera de accionar, gracias a las donaciones que recibimos, es hacer visible las consecuencias de esta emergencia a través de la documentación e investigación con muestras en agua y sedimentos, para hacer un análisis de laboratorio para conocer la concentración de agentes contaminantes, y para dar certezas sobre la concentración de hidrocarburos y el estado de contaminación en los ecosistemas de los que ellos dependen ¡Te mantendremos informad@ sobre dichos resultados!

Krem-1 deja así una pregunta más amplia sobre el costo de la extracción de hidrocarburos: ¿qué ocurre con las comunidades y los ecosistemas cuando una emergencia petrolera dura meses y sus consecuencias permanecen incluso después de que se apaga el fuego?

Solo mediante una vigilancia efectiva y una transición que reduzca la dependencia de los combustibles fósiles será posible evitar que nuevas comunidades y ecosistemas sufran las consecuencias de estos siniestros.