Activistas de Greenpeace han mostrado esta mañana en Tokio una caja de carne de ballena obtenida de forma ilícita por un tripulante del Nisshin Maru, el buque factoría de la flota japonesa, tras su campaña de caza de ballenas en aguas del Santuario Antártico. Justo después, los activistas la llevaron ante la oficina del Fiscal General en Tokio como prueba de la corrupción existente en el programa de “caza científica” de ballenas apoyada por el Gobierno japonés.
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