El fútbol es el deporte mexicano por excelencia. Desde épocas ancestrales el juego de pelota estuvo metido en nuestro corazón. Un juego en equipo, donde todos luchamos por un objetivo en común, donde la camaradería está a la orden del día, y la gloria de superar al rival nos hincha el pecho de orgullo.

El Mundial ya inició, y empezó recio con nuestro papel como Selección Nacional en el Estadio Ciudad de México. Ganamos 2-1 frente a Sudáfrica. La emoción inundó el estadio, inundó las calles llenas de aficionados, y hasta las coladeras…literalmente nos inundamos con una tormenta épica que parecería más de la temporada de lluvias en la costa mexicana, que a una llovizna típica de la CDMX.

Personas compartieron videos y fotografías de calles completamente inundadas, vehículos atrapados en vialidades anegadas, y vientos con lluvia que parecía la escena del Teniente Dan en la película de Forest Gump.

Tu dirás…¿ y esto qué tiene que ver con el Mundial? Ahí te va: planear y ejecutar una fiesta deportiva tan masiva aquí en México o China, sin lugar a dudas se verá comprometida por las circunstancias medioambientales tan cambiantes de la actualidad. Como bien puede haber tormentas en pleno fin de la primavera; olas de calor nunca antes vistas por la mañana y granizo por la tarde. El clima está afectando como vivimos un Mundial. Desde cómo se juega, cómo se celebra y qué influyó para que una selección gane.

Un déjà vu ambiental … que llegó para quedarse

El  calor extremo ya forzó a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), y a ligas locales a tomar decisiones drásticas de reprogramación y cambio de sede que han quedado marcadas en la historia del fútbol. 

  • En el Mundial Qatar  2022  tuvo que efectuarseun cambio de fecha, de verano a invierno, por el calor extremo al registrarse temperaturas alrededor de los 45 grados centígrados
  • En la Copa América 2024 se actualizaron los protocolos médicos por desmayos en la cancha, debido a las altas temperaturas.
  • Y para este Mundial,  aún se tiene contemplado un ajuste de horarios de los partidos, así como la implementación de las controversiales pausas de hidratación por riesgo de estrés térmico.

Según la World Weather Attribution se estima que 26 de los 104 partidos del Mundial se disputarán en condiciones en las que el estrés térmico se convierte en un riesgo real para los futbolistas. Y esto ¿cómo se reflejaría en el Bicho o La Pulga ?

Los jugadores presionan menos, esprintean menos, se recuperan más lentamente y gestionan su energía de forma diferente. O sea, como si estuvieras cascareando en la playa, a medio día y con la mitad del equipo.

Y ahora, sobre las “pausas de hidratación”. La FIFA anunció antes del torneo que todos los partidos contarían con dos pausas de hidratación de tres minutos, una por cada tiempo, sin importar la sede, la temperatura o si el estadio cuenta con techo y control climático. Una medida con origen en el  Mundial de Clubes de 2025, donde varios jugadores reportaron dificultades para competir bajo temperaturas extremas. 

“Siempre me interesa la salud de mis jugadores. Creo que es una medida acertada: una pausa, refrescarse y continuar”, dijo el seleccionador de España, Luis de la Fuente, antes del partido inaugural de su equipo contra Cabo Verde.

Si bien hay muchos dichos de que estas pausas interrumpen el ritmo del juego; son puras estrategias de marketing para la salida al aire de más comerciales en tv; o incluso los discursos de “jugadores de cristal” que “ya no aguantan nada”. La realidad es que si estuviéramos viviendo un presente más preocupado y ocupado en evitar los efectos directos del cambio climático, esto jamás estaría ocurriendo (por la razón que sea).

La triste realidad es que estos eventos taaan colosales como un Mundial, implican una carga extra para la salud del mundo: vuelos intercontinentales para trasladar a las selecciones y  aficionados ; marcas contaminadoras patrocinadoras que crecen y crecen sus ganancias y sus impactos ambientales (; o simplemente la generación de residuos pre, durante  y post partido: decoración, vasos plásticos, envolturas, confetti, lonas, etc.

El cambio climático es real. Las lluvias intensas, los calores insoportables, inundaciones, temperaturas extremas… ya no nos permiten negarlo. Se siente y es real. El fútbol se juega en colectivo, y para hacer frente al cambio climático, la lógica es similar. Entonces, ¿te unes al equipo para seguir teniendo Mundiales y posiblemente una 4ta sede para México?