En el Día Internacional de los Bosques Tropicales, te queremos recordar por qué sumarte a la defensa de la Selva Maya es mucho más que defender un paisaje, es defender una fuente de vida, cultura, identidad y esperanza. 

Los bosques tropicales cubren una pequeña parte de la superficie terrestre,casi el 15% de la superficie del planeta, y contienen alrededor del 25% del carbono de la biósfera terrestre.

La Selva Maya es uno de los ecosistemas más importantes de América, con una extensión de más de 14 millones de hectáreas que abarcan México, Guatemala y Belice. Esto representa el segundo bosque tropical más grande del continente, sólo después del Amazonas. Además alberga una enorme diversidad de flora y fauna. En este territorio habitan especies emblemáticas y amenazadas como el jaguar, el tapir y el guacamayo rojo. 

Súma tu apoyo a la Selva Maya

Los megaproyectos están destruyendo ecosistemas clave para la vida. Exige un alto.

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Por si fuera poco, contiene la mayor reserva de agua dulce de México gracias a sus cenotes y complejos sistemas de ríos subterráneos.

Un gigante verde que no podemos perder

Uno de los factores más preocupantes para su conservación es la expansión de grandes proyectos de infraestructura inmobiliaria y turística. La construcción de complejos residenciales y turísticos acrecienta la deforestación y genera presión para obtener acceso a los recursos hídricos de la región.

La proliferación de mega granjas de cerdos, cuyos desechos pueden contaminar cenotes y aguas subterráneas, así como la salud de las comunidades cercanas es un peligro constante. Además, actividades extractivas como las sascaberas, para la extracción de material pétreo que se usará en la industria de la construcción, han provocado la pérdida de miles de hectáreas de selva.

Un escudo natural contra el cambio climático

La relación entre la Selva Maya y el cambio climático es directa. Este ecosistema funciona como un gran regulador natural del clima, capturando carbono, conservando biodiversidad y ayudando a mantener el equilibrio ambiental de la región. 

Cuando la selva es destruida ya sea por la deforestación, los megaproyectos o la expansión urbana, también se daña una  barrera natural contra el calentamiento global. En otras palabras, defender la Selva Maya no solo significa proteger especies como el jaguar o conservar uno de los pulmones verdes más importantes de México; también implica accionar frente a la crisis climática. Si el clima cambia, cambia nuestras ciudades, nuestros ecosistemas y nuestras formas de vida.

¿Qué hacer para defenderla?

Es necesario impulsar soluciones que protejan los bosques, el agua y la biodiversidad de la Selva Maya. Esto implica fortalecer el ordenamiento territorial, frenar actividades que contaminan y devastan los ecosistemas (mega granjas porcícolas, sascaberas, megaproyectos), promover un desarrollo que respete los límites de la naturaleza, y garantizar la participación de las comunidades locales en la toma de decisiones. 

Proteger la Selva Maya no es algo que se puede dejar para después, corre peligro justo ahora. ¡Actúa con nosotros para defenderla!